por Luis alejandro Rizzi, desde Buenos Aires
Ayer (domingo 1 de setiembre) a las 15.58 recibí un adelanto del “Financial times” que daba cuenta de la imposición en nuestro país de un régimen de “Currency controls”.
A partir de ese momento, justo en vísperas del “RIVER –BOCA”, me puse a averiguar y recibí el decreto de necesidad y urgencia 609/19 y una comunicación del banco central que lo reglamentaba parcialmente en lo referente al régimen cambiario.
Como en el PDA nos dedicamos al turismo y el transporte aéreo, nuestro primer interés estuvo dirigido a ver el margen de libertad existente para el turismo emisivo, dado que el viernes (30 de agosto) a última hora me había llegado el rumor en el sentido que podría desdoblarse el mercado cambiario en el que “el dólar turístico” se encarecería, medido en pesos, es decir nuestra inexistente moneda.
Lo cierto que si bien se mantiene un régimen de absoluta libertad para viajes al exterior, como sabemos el “turismo emisivo” se corresponde a lo que sería “turismo importado”, pero es obvio que los viajes se encarecerán de hecho dado que todo régimen de “escasez” de buena moneda-dólar o euro- genera un incremento de precio en la mala moneda, que vendría a ser nuestro “peso”.
Las tarifas aéreas se deberán adecuar al nuevo precio del dólar, ya que una primera estimación indicaría que continuará en aumento y ello generará un nuevo problema a Aerolíneas Argentinas y a las empresas argentinas que cumplan con la condición de la “propiedad sustancial”.
En el caso de Aerolíneas Argentinas, sus aeronaves están en un régimen de “leasing” sea financiero u operativo, lo que económica y financieramente no genera diferencias, y muchos de sus insumos, repuestos, combustible, viáticos, tasas y servicios en el exterior se cotizan en dólares o euros, y es obvio que la mayoría de sus ingresos se generan en el país en pesos.
Es sabido que las mayores pérdidas de la empresa se generan en los vuelos internacionales, y en algunos sectores de la oposición se estaría analizando la posibilidad de recortar sustancialmente ese tipo de vuelos y concentrarse en los más rentables y productivos que serían el cabotaje y algunos regionales. Por ejemplo, una de esas versiones apuntaría a mantener un solo vuelo internacional en la ruta Ezeiza-Madrid, pero reitero son versiones que pienso que hasta después de que se haya elegido una nueva administración en el país, no tendrán respuesta cierta.
Lo cierto es que los años pasan y nuestro país sigue sumergido en la sima del mismo barro y usando las mismas ya gastadas “botas” cada vez menos útiles, que más que ayudarnos a caminar en ese lodo, nos lo hace mas difícil.
Conviene aclarar que estas medidas tendrían vigencia hasta el 31 de diciembre próximo y quedará a cargo del nuevo gobierno la cuestión de la eventual prórroga o su endurecimiento.
Conviene tener en cuenta que en Argentina el dólar es una suerte de “arca de Noé” que nos salvará del diluvio político-económico en el que estamos nuevamente inmersos.
La cosa es que no hay entradas (dólares) para todos, por eso este gobierno, como los anteriores, en vez de agrandar el Arca, encarece el precio de sus billetes… con lo cual los niveles de pobreza seguirán creciendo, igual que el desempleo y el enojo de una sociedad que solo podrá elegir entre el consabido “mal menor”.
Es paradojal que estos problemas se planteen cuando en el mundo del euro, la tasa de interés es negativa y en el mercado del dólar, es virtualmente neutra (2,5% anual).
Algo falla y mal….y es que medidas sin plan equivale a confundir los efectos con la enfermedad…o navegar sin rumbo, ya que en ese caso todos los vientos son desfavorables…
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