por Luis alejandro Rizzi, desde Buenos Aires
El 5% de la población tiene un ingreso promedio mensual familiar de $ 260.000 (U$S 5.900) a fines de marzo de 2019, sería el segmento ABC1.
El 17%, el segmento clase media alta, percibe un salario mensual promedio familiar de $ 80.000 (U$S 1.800)
El 28% que sigue en orden decreciente percibe $ 42.000, es decir araña los U$S 1.000.
El 50% restante percibe entre $ 15.000 y 25.000 por mes.
Estos datos los tomamos del artículo citado.
Si ya en 1988 la pobreza abarcaba al 32%, en 1989 llegó al 47%, en el 2002 alcanzó al 54% y desde 2006 el piso fue del 26%.
Hoy, lo recordamos, la pobreza incluye al 32% de la población, uno cada tres.
Estos datos nos demuestran sin necesidad de profundizar el análisis que nuestro mercado para el transporte aéreo es muy reducido, y que las casi 500.000 personas que habrían volado en 2018 por primera vez, constituyen apenas el 1% de la población.
En el cabotaje la ocupación promedio oscilaría el 70%, y esa ocupación se logra merced a que todas las líneas aéreas pierden dinero no sólo por el nivel tarifario que deben ofrecer, sino además por los planes financieros que facilitan las ventas muchas veces a tasa cero, con una inflación promedio del 4% mensual. No es necesario ser matemático para hacer las cuentas.
Las perspectivas no son buenas, ya que si el segmento –clase alta- ABC1, percibe un ingreso promedio familiar de apenas U$S 6.000, y el que le sigue (clase media alta) no llega a los U$S 2.000, por lo que resultaría milagroso que pueda mantenerse la excesiva oferta actual.
Por otra parte las perspectivas del futuro inmediato, diría los próximos cinco años, auguran en el mejor de los casos tasas de crecimiento de no más del 3%, que en verdad más que de crecimiento, serian de recuperación parcial de lo perdido.
En esa misma línea nos encontramos que según el nivel salarial promedio de Aerolíneas Argentinas, su personal mayoritariamente pertenecería a los tres segmentos de mayores ingresos, lo que estaría mostrando un oxímoron económico y social difícil de explicar y más difícil de entender.
El presidente de Aerolíneas Argentinas le planteó con sinceridad a su personal la crisis del sector, y si bien la conflictividad ha sido sedada por el procedimiento de conciliación obligatoria, es obvio, máxime teniendo en cuenta la militancia político partidaria del gremialismo aeronáutico que domina a la empresa, y de hecho a su absorbida Austral, que el futuro inmediato no luce promisorio.
Se ha llegado a un punto complicado en que las partes ven la cosa desde el color de su propio cristal, y el gobierno en un muy mal momento político. La fortuna le apuesta en contra y la soberbia le impide por lo menos virar para que el viento no le de plenamente de frente como está ocurriendo.
Me dicen que circulan algunas encuestas que señalarían que Aerolíneas Argentinas y Austral no son un factor de preocupación para la sociedad, más aún hasta habría algún síntoma de hastío.
Tiento a pensar que la oferta disponible, perteneciente a capitales extranjeros, en violación a la obsoleta pero vigente norma del código aeronáutico, que mantiene el principio de la propiedad sustancial, apuesta al colapso de las empresas estatales.
Me pregunto si podrá el gobierno aportar los U$S 300 millones que necesitarían las empresas para completar el año…y según me acotan, ese monto no incluiría incrementos salariales….
La pelota de tenis de “Match Point” –la película de Woody Allen- está en el aire, pero ¿aparecerá el dinero….?
El fondo Indigo, Jet Smart, parecería ser el de espaldas más sólidas, mayor paciencia y probada sagacidad, virtudes de las que carece nuestro agente 86… el Get Smart… de la “revolución de los aviones”.
Si el gobierno nacionaliza el acuerdo logrado por la provincia de Buenos Aires con los gremios docentes con un costo fiscal de $ 30 mil millones, según dio cuenta el diario La Nación en su edición del pasado 1º de abril (serían casi U$S 659 millones), sería posible que este año vuelen por primera vez más de 500.000 personas. Tampoco es mucho, sólo 8 aviones de 170 pasajeros por día.
¿Y el 2020…?
Dios proveerá…
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