Encierros por Covid-19: poco efecto en la mortalidad, devastadores para la economía
Jueves, 10 Febrero 2022 11:15

Encierros por Covid-19: poco efecto en la mortalidad, devastadores para la economía

Entramos en el tercer año de la pandemia Covid-19. A pesar que la ola de contagios (desde segunda a sexta según el país) provocada por la variante Ómicron sigue presente y fue la más intensa desde que empezó la enfermedad, siguen vigentes pero lentamente se van levantando los mandatos de las mascarillas, los "pasaportes" de vacunas, y las restricciones gubernamentales que han afectado hasta límites impensables a nuestras libertades.

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por Eliseo Sequeira, desde Montevideo, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Desde casi el inicio, después de oir datos, consideraciones y justificaciones de un lado y del otro, afirmaba que los resultados del combate a la pandemia eran producto de la combinación de las decisiones de los respectivos gobiernos con el comportamiento de sus respectivas poblaciones.

Una de las medidas que más fue usada fue el confinamiento (toque de queda, "lock down" o como quiera llamarse), llevándose por delante la libertad de circulación, sin importar si el gobierno de turno era democrático o totalitario. En algunos países dichos confinamientos fueron largos y draconianos, en otros cortos y focalizados, pero cualquiera fuese la duración, los mismos tuvieron poco efecto en la diseminación del virus, pero un tremendo efecto, a veces devastador, en las economías locales. Y en todo el mundo las mayores víctimas hasta el día de hoy son los viajes y el turismo. Y como van las cosas, les costará tiempo recuperarse y seguramente habrá cambios respecto a la realidad prepandémica (me niego a usar el término "normalidad" por su alto contenido subjetivo).

Recientemente la Universidad Johns Hopkins publicó una investigación sobre meta-análisis de 24 estudios relevantes que examinaban el rigor de los encierros, dirigida por el economista Steve Hanke. La misma concluye que "los encierros han tenido un efecto escaso o nulo en la mortalidad por COVID-19".

¿Por qué los confinamientos no combatieron eficazmente la pandemia?  Las investigaciones demostraron que simplemente retrasaron lo inevitable, y que la mayor parte de la propagación se produjo en los hogares.

El economista de la Universidad de Chicago Casey B. Mulligan concluyó que "Las micropruebas contradicen el ideal de salud pública en el que los hogares serían lugares de confinamiento solitario y de transmisión cero. Por el contrario, las pruebas sugieren que los hogares muestran las mayores tasas de transmisión y que los hogares son entornos de alto riesgo para la transmisión de [COVID-19]".

Hanke y compañía encontraron un impacto mínimo sobre la salud pública luego de las políticas de bloqueo, y concluyen que "Los estudios sobre el índice de rigor revelan que los cierres en Europa y Estados Unidos sólo redujeron la mortalidad por COVID-19 en un 0.2% en promedio. Las órdenes de permanencia en el lugar tampoco fueron efectivas, ya que sólo redujeron la mortalidad por Covid-19 en un 2.9% en promedio. Los estudios específicos de restricción no farmacéutica tampoco encuentran pruebas amplias de efectos notables sobre la mortalidad por COVID-19".

Y la contrapartida de ineficiencia sanitaria de estas medidas draconianas fueron impresionantes, pues devastaron la economía, afectando principalmente a los trabajadores y las poblaciones de menores ingresos, alimentaron una crisis de salud mental entre los jóvenes, provocaron sobredosis de drogas que batieron récords, agravaron la criminalidad, retrasaron o impidieron tratamientos médicos que pudieron salvar vidas, y mucho más.

Brad Polumbo,  corresponsal de políticas de la Fundación para la Educación Económica (FEE), escribió "Estos resultados devastadores nos recuerdan una lección crucial. Cuando los planificadores centrales, en su arrogancia, ignoran el hecho de que sus acciones tendrán amplias consecuencias que van más allá de sus intenciones, se produce el sufrimiento humano".

El economista Robert P. Murphy, también de la FEE, agrega "No es suficiente… respaldar la legislación que tenga un título bonito y prometa hacer algo bueno. La gente tiene que pensar en todas las consecuencias de una política, porque a menudo conducirá a una cura peor que la enfermedad".

En definitiva, con las políticas de confinamiento (consideradas por muchos, demasiados, como "la cura" para el Covid-19) quedó demostrado que fueron mucho más perjudiciales que útiles, y todo el dolor y sacrificio que las poblaciones soportaron por esas órdenes lograron poco, a pesar de sus tremendos costos.

Hoy agradezco la "libertad responsable" a la que se ciñó el gobierno y la población uruguaya.

Portal de América

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