Hotusa Explora calienta motores para FITUR 2026
Lunes, 19 Enero 2026

Amancio López Seijas, presidente Grupo HOTUSA Amancio López Seijas, presidente Grupo HOTUSA

"La expectativa de la celebración del foro Hotusa Explora, nos avisaba que faltaban 48 horas para FITUR y el mundo del turismo quería comenzar a disfrutar, pero la tragedia ferroviaria de Córdoba nos cambió la jornada", con este texto inicia hoy su columna Ramón desde Madrid. Como lo hemos hecho otras veces, en esta jornada deberíamos estar en la butaca a su lado en la apertura de este prestigiosos foro. Por decisión propia, entendiendo que debíamos priorizar y acompañar los emprendimientos del contexto, desde este lado del gran charco, es que aparecemos en esta nota, en su espacio, para decirle al querido amigo que estamos 100% juntos a la hora de la sensibilización y el respeto a la coyuntura allá instalada. Fuerte abrazo de Antonio.

por Ramón de Isequilla, desde Madrid

Lo que iba a ser un día de satisfacción por iniciar el año “pensando el turismo” nos trajo un balde de agua fría la tragedia del descarrilamiento de dos trenes de Alta Velocidad a cuarenta kilómetros de la ciudad de Córdoba cercano a la confluencia de las líneas Madrid-Málaga y Madrid-Huelva.
Los detalles los dejamos para medios nacionales para no repetir noticias ya conocidas, pero sí queremos destacar la reacción inmediata del gobierno de Andalucía poniendo todos los medios a su alcance para socorrer a las víctimas y la ejemplar solidaridad de la Comunidad de Madrid al movilizar su infraestructura a la estación de Atocha para atender a los familiares que desesperados esperan a sus seres queridos sin saber si llegarán y a los sobrevivientes que van arribando en autobuses ofreciendo toda la ayuda material y humana que sea necesaria como lo hizo con la Dana.


Si de algo estamos seguros, es que esta FITUR empañada por la tragedia, no va a ser lo que esperábamos, pero la resistencia del turismo, su capacidad natural de recuperación y el espíritu de IFEMA una vez más, no nos van a defraudar. 


La inauguración estaba a cargo de Amancio López, presidente de Grupo Hotusa al que debía acompañar el ministro de Industria y Turismo del Gobierno de España que suspendió su presencia, al igual que varios de los funcionarios que por razones obvias no van a poder participar.


Comenzando con un minuto de silencio por las víctimas del accidente, se leyó una pieza que por su profundidad y por estar dirigida a nuestro objetivo de “pensar el turismo” la transcribimos textualmente para poner la discusión sobre la mesa. 

“A pesar de las circunstancias, es un honor darles la bienvenida a esta nueva edición de Hotusa explora, la decimosegunda, un espacio que desde hace años nació con una vocación muy clara: “Parar para Pensar”, reflexionar juntos sobre el presente y el futuro de una industria clave no solo para nuestra economía, sino también para nuestra sociedad. 
Hemos llegado a decir casi como un lugar común, que vivimos tiempos de incertidumbre, lo hemos repetido tanto que corre el riesgo de vaciarse de sentido, pero quizá no estamos ante una etapa de incertidumbre, quizá estamos ante algo distinto, una nueva condición estructural. 
Pensábamos que la incertidumbre era un paréntesis entre dos certezas, hoy sabemos que no es el paréntesis, es el terreno, vivimos en lo que podríamos llamar “la era del suelo móvil”.
Un mundo donde lo que ayer parecía sólido, hoy se desplaza, donde lo excepcional se ha vuelto recurrente, donde lo inconcebible ya no nos sorprende y el problema no es que el suelo se mueva, el verdadero problema es seguir caminando como si fuera firme. 
No es la primera vez que la humanidad vive algo parecido, a finales del siglo quince, Europa creía que conocía el mundo; tenía mapas, rutas y certezas y de pronto estos mapas dejaron de servir. 
El mundo resultó ser mucho más grande, más complejo y más incierto de lo que se pensaba, aquello no fue una crisis coyuntural, fue un cambio de era, no sobrevivieron quienes se aferraron a los mapas antiguos, sino quienes aprendieron a navegar sin certezas absolutas. 
Hace más de siglo y medio, Charles Darwin formuló una idea que hoy vuelve a ser central: “No sobreviven las especies más fuertes, ni las más rápidas ni las más inteligentes, sino aquellas que mejor se adaptan al cambio”. 
Pero quizá hoy debamos releer a Darwin con otros ojos, porque adaptarse ya no significa reaccionar a un cambio puntual, adaptarse significa vivir permanentemente en movimiento. 
En el “suelo móvil” no sobreviven quienes buscan estabilidad a toda costa, sobreviven quienes aprenden a equilibrarse, como escribió Heráclito, nadie se baña dos veces en el mismo río porque el mundo no es algo que se fija, es algo que se atraviesa movimiento y de forma casi instintiva, nuestra reacción ante el “suelo móvil” ha sido buscar certezas. 
Nunca habíamos tenido tanta información sobre el presente, ni tantas herramientas para anticipar el futuro, sin embargo, aquí aparece una de las grandes paradojas de nuestro tiempo, cuanta más capacidad tenemos para predecir, más conscientes somos de todo lo que no controlamos. 
¿Y si seguimos con los griegos?, ya Eurípides nos lo intuyó hace siglos “lo esperado casi nunca sucede”, “sucede lo inesperado”, hemos confundido certeza con acumulación de información, vivimos rodeados de sistemas diseñados para reducir la incertidumbre, algoritmos que anticipan comportamientos, modelos que optimizan decisiones, simulaciones que prometen minimizar el error. 
Nunca hemos tenido tantos mapas y nunca ha sido tan evidente que “el territorio se mueve”. Mientras los observamos, surge una pregunta fundamental: La tecnología, de hecho responde muy bien al cómo, cómo optimizar, cómo predecir, cómo minimizar el error, pero hay algo que no puede responder “el para qué”.
Por eso, en un contexto tan marcado por la innovación permanente y la irrupción de nuevas tecnologías debemos recordar algo esencial: “El verdadero elemento diferenciador y de competitividad de las empresas seguirá siendo la capacidad humana de dotar sentido a la tecnología”
“Calidad” no como atributo técnico, sino como decisión, “honestidad”, no como discurso, sino como criterio, “pasión” no como eslogan, sino como compromiso, “orientación al cliente”, no como métrica, sino como responsabilidad y, por encima de todo, “capacidad de adaptación”, entendida no solo como reacción al cambio, sino como la habilidad de elegir bien en contextos inciertos.
Quizá estemos asistiendo como sociedad y como sector a una nueva forma de “Renacimiento”. Como ocurrió entonces, los mapas dejaron de servir y el mundo se volvió más grande e incierto, no se trata solo de nuevas técnicas, sino de una nueva mirada sobre el ser humano y su papel en el mundo. 
Y volvemos así al “suelo móvil”, porque si el suelo se mueve, la solución no puede ser aferrarse a certezas imposibles, la solución pasa por atender una paradoja fundamental de nuestro tiempo. 
En un mundo donde todo cambia, hemos comprobado que la tecnología no puede darnos todas las respuestas, la única certeza posible tiene que venir de otro lugar, cuando todo es incierto, la verdadera certeza no es saber qué va a pasar, sino tener claro lo que no puede cambiar. 
No pueden cambiar los valores, no puede cambiar el compromiso con la calidad, no puede cambiar el respeto por las personas y los territorios, no puede cambiar la vocación de servicio, no puede cambiar el sentido de lo que hacemos. 
La certeza ya no está en el pronóstico, está en el criterio, y es aquí donde cobra todo su sentido, entender el turismo y nuestras organizaciones como un “juego infinito”, en los juegos finitos se juega para ganar, en los juegos infinitos se juega para seguir jugando. 
El turismo no es un sprint, no es una temporada, no es un récord, es una construcción a largo plazo, porque cuando el objetivo no es ganar hoy, sino seguir siendo relevantes mañana, cambian las decisiones que tomamos, cambia como crecemos, cambia como innovamos, y este es, en el fondo, el espíritu de Hotusa explora. 
No es un foro para seguir la última tendencia, no es un espacio para ofrecer respuestas simples a preguntas complejas, sino un lugar para pensar a largo plazo en un mundo que nos empuja constantemente al corto plazo, un lugar para preguntarnos ¿qué podemos hacer? 
Ese es el juego infinito y ese es el compromiso. Les deseo con el recuerdo muy presente del accidente de lo ocurrido anoche, una jornada tan inspiradora como necesaria. Muchísimas gracias”.

A partir de ese momento, tocó a los organizadores encarar un evento con múltiples ausencias por las razones obvias del penoso accidente, pero si bien, no dudamos de su capacidad de improvisar, “nuestra mayor capacidad” como siempre repetimos, pues con lo escuchado hasta ahora y el insumo que nos dio para “pensar el turismo” ya nos es suficiente y valió la pena participar un año más en el Foro Hotusa.

Portal de América

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