por Ramón de Isequilla
Con países “emisores”, generalmente desarrollados y países “receptivos” de todo tipo y con los atractivos más diversos, se ha tejido una compleja realidad creando un “homus turísticus” que podía hasta ahora deambular con su pasaporte entre los dientes por casi todos los países de oriente, occidente, australes y boreales.
Recuerdo mis tiempos como vicepresidente del Board de Miembros Afiliados de la Organización Mundial del Turismo OMT (hoy ONU Turismo), la obsesión del entonces secretario general Taleb Rifai, por eliminar las visas en todo el mundo, visas que obedecían a las más variadas razones, desde nobles a mezquinas, pero barreras al fin para la libre circulación de personas.
El territorio cuyo nombre oficial es “United States of America” es sin duda un caso singular dentro del complejo sistema turístico mundial, convertido en la meca de turistas de todo el mundo, al cual se podía visitar con distintos tipos de visas de variadas complejidades para obtenerlas según fuera el motivo del viaje, turismo, estudio, negocios, etc.
Básicamente las posibilidades de visitarlo dependían de la burocracia de las visas, que se hacía más o menos compleja de acuerdo con la buena o mala relación entre el país emisor del pasaporte y los Estados Unidos, sistema que pivota alrededor del tema crucial de la “seguridad nacional”, que demostró su ineficiencia el 911.
Con los acontecimientos con que estrenamos el siglo XXI, los requisitos de entrada con cualquier fin, incluso el turístico se fueron perfeccionando, teniendo en los últimos días un salto cualitativo, “éramos pocos y parió la abuela de las redes sociales”.
La noticia es “Estados Unidos ha implementado y está expandiendo requisitos para que los turistas y solicitantes de visa revelen sus redes sociales, solicitando nombres de usuario de los últimos 5 años en plataformas como Facebook, Instagram y X, y en algunos casos (especialmente para estudiantes) se exige que las cuentas sean públicas, todo para fines de seguridad nacional, lo que podría implicar la revisión de publicaciones y conexiones para detectar inconsistencias o riesgos, y se combina con nuevas medidas biométricas obligatorias para la entrada y salida del país a partir de finales de 2025”.
Los formularios de visa ahora piden nombres de usuario, identificadores de redes sociales, correos electrónicos y números de teléfono de los últimos cinco años, incluyendo plataformas como Facebook, Instagram, X (Twitter), LinkedIn y otras redes relevantes, con el objetivo de Identificar riesgos de seguridad, inconsistencias en la información y vínculos con actividades que representen una amenaza, pudiendo extenderse incluso a los “Visitantes sin Visa” a través del ESTA, alertando que las publicaciones que muestren hostilidad hacia EE. UU., antisemitismo u otros temas sensibles pueden afectar la aprobación.
A partir del 26 de diciembre de 2025 como medidas biométricas complementarias se tomarán fotografías y huellas dactilares de todos los extranjeros al entrar y salir del país tanto por aire, mar o tierra.
Los funcionarios consulares de las misiones en el extranjero recibieron instrucciones para que busquen “cualquier indicio de hostilidad hacia los ciudadanos, la cultura, el gobierno, las instituciones o los principios fundacionales de Estados Unidos”, no dando el Departamento de Estado más detalles sobre cómo definirían los funcionarios esos criterios.
Estas medidas, a mi entender son más psicológicas que prácticas, ya que Estados Unidos posee una tecnología que le permite averiguar todo sobre nosotros sin preguntarnos y sin que nos enteremos.
Dadas las circunstancias internacionales, Estados Unidos tiene todo el derecho de defender sus valores de libertad, como lo entienda mejor, medidas que Europa está demorando en plantearse, sobre todo con el agujero negro que es la frontera exterior española.
Por más que nos moleste, es el precio que debemos pagar por la libertad que se vive en occidente, amenazada por la pinza del narco terrorismo caribeño y el terrorismo yihadista.
N.R.: Esta columna fue preparada en diciembre para publicar en la revista PDA Magazine
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