por Ariel Badán Carreras, desde Córdoba
Entre 2023 y 2025, el turismo de reuniones mostró un crecimiento progresivo impulsado por la reactivación de los eventos presenciales, el fortalecimiento de la conectividad regional y la inversión en infraestructura especializada. Actualmente, el mercado MICE latinoamericano generó en 2024 ingresos estimados en más de 38.000 millones de dólares, con proyecciones de crecimiento anual cercanas al 7,4% hacia el final de la década.
Uno de los cambios más relevantes del período reciente fue la consolidación del formato híbrido, que combina participación presencial con experiencias digitales. Este modelo permitió ampliar audiencias, optimizar costos y aumentar el alcance internacional de congresos y convenciones, favoreciendo la competitividad de los destinos regionales.
En paralelo, América Latina reforzó su posicionamiento global como sede de eventos internacionales. Países como México, Brasil, Colombia y Argentina continúan liderando la captación de reuniones profesionales, mientras ciudades emergentes comenzaron a ganar protagonismo gracias a estrategias de descentralización y desarrollo de infraestructura en destinos secundarios.
Otro factor clave en la evolución reciente del sector es la profesionalización de la cadena de valor. Convention bureaus, organizadores profesionales de congresos, agencias DMC y proveedores tecnológicos avanzaron en la incorporación de herramientas de inteligencia artificial, análisis de datos y diseño de experiencias centradas en el participante, elevando los estándares de calidad regional.
Asimismo, la industria MICE se consolidó como motor económico transversal. A diferencia de otros segmentos turísticos, genera actividad durante todo el año, dinamiza más de medio centenar de rubros asociados —desde hotelería y transporte hasta producción técnica y gastronomía— y promueve empleo calificado en economías urbanas y regionales.
En este contexto, la sostenibilidad se convirtió en uno de los ejes estratégicos del sector en los últimos tres años. La adopción de prácticas responsables, la medición de huella de carbono en eventos y el desarrollo de encuentros con impacto social positivo forman parte de una nueva agenda regional alineada con estándares internacionales.
No obstante, el crecimiento del turismo de reuniones en América Latina aún enfrenta desafíos estructurales vinculados a la conectividad aérea, la estabilidad macroeconómica en algunos mercados y la necesidad de fortalecer políticas públicas de largo plazo que acompañen la planificación del sector, caracterizado por su anticipación operativa de entre dos y cuatro años.
A pesar de estos retos, la región muestra un escenario favorable. El aumento de eventos corporativos, la expansión del segmento incentivos y la creciente articulación público-privada posicionan a América Latina como un actor cada vez más competitivo dentro del mapa global de la industria MICE.
En perspectiva, los próximos años marcarán una etapa de consolidación basada en innovación, internacionalización y desarrollo territorial, confirmando al turismo de reuniones como uno de los principales catalizadores del crecimiento económico, la transferencia de conocimiento y la integración regional.
Portal de América

