Canarias mantiene su posición como uno de los principales destinos para el invierno, mientras que puertos de la Península buscan ganar actividad fuera de los periodos de mayor demanda. Tarragona es uno de los ejemplos, con 81 escalas previstas en 2026, un 28,6% más que en 2025, y cerca de 160.000 pasajeros, un 23,3% más. La operativa se extenderá durante ocho meses, de abril a noviembre, con 39 barcos diferentes.
Este movimiento responde también al interés de las compañías por aumentar el número de puertos base en España. Alicante, Málaga o Cádiz figuran entre los enclaves con posibilidades para captar más operaciones, especialmente por sus conexiones aéreas. “Las navieras han visto que hay un mercado también atractivo por las grandes oportunidades de conectividad aérea”, explica el director nacional de CLIA España, Alfredo Serrano.
La actividad mantiene un importante impacto más allá de las escalas. Siete de cada diez pasajeros participan en excursiones organizadas durante el crucero y el 64% pasa al menos una noche en la ciudad de embarque o desembarque. Además, cerca del 60% regresa posteriormente a alguno de los destinos que visitó por primera vez durante el viaje.
Así, la demanda europea continúa creciendo, aunque con una evolución más contenida en algunos indicadores. En 2025, 8,9 millones de europeos realizaron cruceros transoceánicos, un 5,3% más que un año antes, mientras que la duración media bajó de 8,8 a 8,6 días y la edad media subió hasta los 48,5 años.
La expansión de la oferta será otro de los factores que marcarán la evolución del negocio. Las compañías integradas en CLIA prevén incorporar ocho nuevos barcos este año, con una inversión de 6.600 millones de dólares, mientras que hay más de 60 buques previstos hasta 2037. No obstante, Serrano advierte que hay que estar pendiente de la incertidumbre que afecta a los itinerarios relacionados con Oriente Medio.
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