por Sergio Antonio Herrera, desde Montevideo
Y la primera conclusión aparece antes de comenzar el análisis.
Ninguno de los tres países considera necesario tener un Ministerio de Turismo específico como eje de su organización institucional.
España
España suele citarse como ejemplo por su extraordinario desarrollo turístico.
Sin embargo, pocas veces se recuerda que el turismo no posee un ministerio exclusivo.
El organismo se denomina Ministerio de Industria y Turismo. No es un detalle menor. La palabra Industria precede al turismo en la propia estructura ministerial.
Y, además, la conducción específica del sector no recae directamente en el ministerio sino en la Secretaría de Estado de Turismo, de la cual depende Turespaña, el organismo especializado encargado de la promoción internacional, la inteligencia de mercados y buena parte de la estrategia turística.
Es decir, el ministerio fija las grandes políticas públicas.
La gestión técnica especializada se desarrolla en otro nivel.
Singapur
El caso de Singapur es todavía más contundente.
Singapur no tiene un Ministerio de Turismo.
El turismo depende del Ministerio de Comercio e Industria (Ministry of Trade and Industry).
Y el verdadero cerebro del sistema turístico es la Singapore Tourism Board (STB), una agencia altamente profesionalizada que concentra la promoción internacional, la inteligencia de mercados, la innovación, el desarrollo de productos y la captación de inversiones y eventos internacionales.
Otra vez aparece la misma lógica.
Las políticas generales permanecen en el ministerio.
La estrategia turística está en manos de un organismo técnico especializado.
Nueva Zelanda
Nueva Zelanda ofrece exactamente la misma enseñanza.
Tampoco posee un Ministerio de Turismo.
El turismo depende del Ministerio de Negocios, Innovación y Empleo (Ministry of Business, Innovation and Employment - MBIE).
Mientras tanto, la promoción internacional del destino, el posicionamiento de la marca país y la inteligencia de mercados son responsabilidad de Tourism New Zealand, una organización profesional que trabaja con objetivos, indicadores y planes estratégicos de largo plazo.
Una vez más, el ministerio coordina.
La organización especializada ejecuta la estrategia.
La verdadera enseñanza
España, Singapur y Nueva Zelanda tienen modelos institucionales diferentes.
Pero los tres coinciden en un principio fundamental.
El éxito del turismo receptivo no se construye alrededor de un Ministerio de Turismo.
Se construye sobre inteligencia de mercados, conectividad, infraestructura, inversión privada, innovación, seguridad, promoción internacional, coordinación público-privada y organismos técnicos capaces de pensar estratégicamente el desarrollo del sector.
Por eso considero que Uruguay debería dejar de discutir cuánto presupuesto necesita un ministerio y comenzar a debatir cuál es la mejor arquitectura institucional para competir en el turismo internacional del siglo XXI.
Esa es precisamente la propuesta que desarrollo en el Capítulo XI de Manual empírico del turismo del Uruguay, titulado "Hacia una autoridad nacional con cerebro estratégico – El fin del modelo ministerial".
Y más específicamente desde la página 178, bajo el subtítulo "Por qué mirar a España, Singapur y Nueva Zelanda", donde sostengo que el desafío de Uruguay no consiste en fortalecer un modelo ministerial concebido hace décadas, sino en construir una autoridad nacional técnicamente independiente, profesional y especializada, capaz de liderar estratégicamente el turismo receptivo.
Porque los hechos hablan por sí solos.
España incorporó el turismo a un Ministerio de Industria y delegó la gestión especializada en una Secretaría de Estado y en Turespaña. Singapur y Nueva Zelanda ni siquiera crearon un Ministerio de Turismo. Sin embargo, los tres son referentes mundiales del turismo receptivo. Quizás haya llegado el momento de que Uruguay deje de discutir las estructuras del pasado y empiece a construir las instituciones que exige el futuro.

