Al recibir al equipo periodístico, Fuentes agradeció que el recorrido incluyera localidades alejadas de los grandes centros urbanos. “Gracias por hacerse presentes en el interior profundo de nuestro territorio. Y gracias a la empresa Turismar por tantos años aguantando.” Con casi la misma edad que la empresa, el alcalde recordó que llegó a viajar tanto en tren como en los primeros ómnibus de Turismar, una experiencia que le permitió ver de primera mano la transformación del transporte en el país. Durante la conversación evocó los tiempos en que la Ruta 7 era muy distinta a la actual y viajar exigía mucho más de conductores y pasajeros. 57Entrevista “Recuerdo aquellos ómnibus blancos con las tres franjas marrones y los viejos Mercedes. Eran otros tiempos.” Fue entonces cuando compartió una anécdota que resume las dificultades que enfrentaba el transporte carretero hace varias décadas. “Había una subida donde el ómnibus tenía que ir en primera y el chofer calzaba la palanca con una horqueta para que no se saliera el cambio. Hoy parece una locura, con los coches automáticos, pero Turismar pasó por todo eso.” Para Fuentes, esa capacidad de superar las adversidades explica buena parte de la trayectoria de la empresa. “Supo aguantar y pasar aquellos tiempos para llegar al confort que existe hoy, con las rutas y los servicios actuales.”
El alcalde también destacó la importancia que tuvieron las mejoras viales para localidades como Cerro Chato, recordando que hasta hace pocos años recorrer esos caminos era una experiencia completamente distinta. “Hoy prácticamente tenemos carpeta asfáltica hasta Montevideo. Hace cuatro años parecía imposible imaginarlo.” Sin embargo, dejó claro que, aun con mejores rutas, el valor del transporte sigue siendo el mismo: mantener comunicado al interior profundo con el resto del país. Al despedirse, resumió el sentimiento de los habitantes de la zona hacia la empresa. “Nosotros, como usuarios, les pedimos que no aflojen, que sigan mejorando día a día. Realmente es un muy buen servicio y lo necesitamos.” Las palabras de Elías Fuentes tienen el valor de quien ha sido testigo de toda una etapa del transporte carretero uruguayo. Su relato no solo recuerda los sacrificios de los primeros tiempos, sino que también reconoce el esfuerzo de una empresa que logró adaptarse a los cambios tecnológicos, mejorar continuamente sus servicios y mantenerse, durante cincuenta años, como un vínculo indispensable entre Montevideo y el interior más profundo del país.


