“Toda una vida viendo lo que ha sido Turismar, con su eficaz servicio y con la puntualidad en los horarios.” Pero enseguida llevó la memoria hacia aquellos años en que recorrer la Ruta 7 era una verdadera prueba para conductores y pasajeros. “No hablamos de ahora; hablamos de muchas décadas atrás, cuando esta Ruta 7 era un sacrificio, de tosca y piedra.” 49Entrevista Y, pese a esas condiciones, destacó una virtud que considera distintiva de la empresa. “Igual Turismar siempre cumplía con sus horarios. No se sabía ni cómo hacía para poder llegar.” El alcalde recordó que quienes conducían aquellas unidades debían conocer de memoria cada tramo del camino. “Los conductores tenían que venir prestando atención permanentemente, acordándose de cada curva, de cada kilómetro y de cada paso a nivel. Ese fue siempre el sacrificio de la Ruta 7.”
Sin embargo, para Viera el verdadero valor de Turismar nunca estuvo únicamente en el transporte de pasajeros o encomiendas. Al hablar de aquellos años apareció una imagen cargada de humanidad que resume el vínculo construido entre la empresa y las comunidades del interior. “Los conductores y los guardas conocían a todo el mundo. Sabían quién estaba esperando en determinado lugar con su bolsito para subir al ómnibus.” Y concluyó con una frase sencilla, pero profundamente significativa. “Eran una familia.” Ese recuerdo refleja una realidad que fue común durante décadas en buena parte del interior uruguayo: el transporte carretero no solo acercaba personas y mercaderías, sino que también generaba relaciones de confianza entre trabajadores y pasajeros, convirtiéndose en un verdadero punto de encuentro entre pueblos alejados de la capital. Al despedirse, el alcalde hizo llegar su reconocimiento a toda la organización. “Felicitaciones a Turismar, a toda su gente y a esa gran familia que han formado. Les deseo un hermoso festejo por estos cincuenta años y muchísimos años más de trabajo.” Las palabras de Óscar Viera aportan una mirada distinta dentro de este recorrido nacional. No hablan únicamente del presente de la empresa, sino de la memoria colectiva de una región que vio pasar durante décadas a los ómnibus de Turismar por una Ruta 7 difícil y desafiante, siempre con la misma vocación de cumplir y de mantener unidos a los pueblos del interior.


