El hotelero remarca que “tenemos que saber explicar lo que hacemos y lo que es realmente el sector, para que se entienda que muchos de los problemas que sufren los ciudadanos no los causa directamente el turismo”. “Baleares ha duplicado su población en los últimos veinte años y no tenemos ni el doble de viviendas ni unas infraestructuras a la altura. Evidentemente, el crecimiento exponencial del alquiler vacacional legal, y sobre todo del ilegal, no ayuda”.
Explica también que “los hoteles tienen las plazas que tienen” y que se mantienen desde hace veinte años. Le preocupa mucho la imagen que se da en el extranjero con las manifestaciones contra el turismo.
En el plano comercial, destaca que el turista cada vez retrasa más sus reservas lo que “nos obliga a ser cada vez más flexibles y nos deja menos tiempo para reaccionar, tanto en lo laboral como en la programación de suministros”.
Incide en que hay que seguir invirtiendo en calidad para poder hacer frente a los aumentos de costes. “No podemos competir por precio con Egipto, Turquía u otros destinos del norte de África”, sentencia.
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