Los cruceros fluviales por el Danubio transportaron 600 mil pasajeros el año pasado y constituyen un atractivo turístico relevante.
El río está bajando de caudal diariamente y está semana cayó a niveles que prácticamente son récord, con una única excepción, hace ocho años.
La situación está obligando a las navieras a controlar con mucho cuidado por dónde navegan. Ahora mismo, muchas tienen sus embarcaciones en los puertos, esperando que se registre una mejora.
Los cruceros que vienen de aguas abajo sí entran en Hungría, pero no pueden seguir su trayecto por la situación creada.
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