Lunes, 19 Marzo 2018 11:16

Praia do Forte: el lugar ideal para el "dolce far niente" y evaluar un all inclusive a fondo

Área vallada donde se encuentra el Star Prestige, un lugar que...se los explicamos en la nota. 脕rea vallada donde se encuentra el Star Prestige, un lugar que...se los explicamos en la nota.

Luego de unos días ajetreados en pleno Carnaval de Río el repaso histórico-cultural en la capital bahiana y el descubrimiento de una de las sucursales del Paraíso en Morro de San Pablo, retornamos a Salvador para llegar a una de las máximas atracciones de su litoral atlántico: Praia do Forte. La opción elegida fue el Iberostar y salvo algunos detalles secundarios -pero gratuitamente molestos-, podemos decir que el objetivo de llegar a uno de los clásicos templos del "dolce far niente", fue alcanzado.

 

 

 

por Sergio Antonio Herrera, de su reciente viaje a Brasil - @DelPDA


Mal comienzo quiere el inglés

Los caprichos arquitectónicos o la aceptación de requerimientos de alguna mente no muy lúcida, hacen que para llegar desde la recepción al edificio 5 (el que nos asignaron), distante en línea recta no más de 200 metros, haya que caminar tres veces más, recorriendo áreas y plantas que para una vez estaría aceptable pero...hacerlo todas las veces es incomprensible. Para colmo, llegamos doloridos en un pie, con dificultad para caminar normalmente, lo que lo hacía más difícil aún.

 

Pero las contrariedades no terminaban allí. Tres veces debimos andar y desandar ese complicado camino, renqueando, ya que la tarjeta magnética que oficia de llave, no funcionaba y por consiguiente, no podíamos ingresar a nuestra habitación. Obviamente que la tercera vez no fue en silencio ni la protesta quedó solamente en recepción.

Una ejecutiva de atención al cliente tomó cartas en el asunto y suponemos que alguien de mantenimiento no la debe haber pasado bien.

Hola Iberostar Praia do Forte

Como es habitual, el edificio de ingreso, donde además del lobby, funcionan la recepción, oficinas, tiendas y bares, tiene una apariencia impresionante, tanto por el tamaño, como por lo edilicio.

Luego, las grandes extensiones enjardinadas, con importante superficie de cursos de agua y abundante vegetación, dan el marco ideal a los edificios de alojamiento; restaurantes; espectáculos; áreas de recreación; piscinas y un espacio VIP denominado Star Prestige, por el cual cobran algo más de 70 dólares diarios para quien quiera, acceder al paroxismo del todo incluido (camastros en vez de reposeras; piscina exclusiva; más tragos; más canapés y la posibilidad de "mirar desde allí" al resto de los mortales alojados en el complejo).

El restaurante buffett clásico de todos los all inclusive, en el Iberostar es perfecto, así nomás. Un horario bien extendido, amplio, confortable y con una variedad y calidad gastronómica impresionante. Rápida y eficiente atención con las bebidas, mesas con mantelería, todo en su lugar.

El restaurante de playa es también muy bueno. Funciona todo el día y durante la noche es una de las opciones de cena. Sin mantelería en las mesas, lo cual a nuestro entender le quita puntos.

Las habitaciones son muy completas. Cama king size; juego de living; frigobar muy bien provisto y también all inclusive. Amplios placares; un baño muy completo con la ducha separada de la bañera. Terraza amplia con mesa y sillas. Aire acondicionado.

El servicio a la habitación -all inclusive sin recargo- funciona a tiempo completo excepto entre las 5 y las 11 AM, el horario de desayuno.

Contrariamente a lo que ocurre en otros establecimientos con el sistema todo incluido, en el Iberostar están incluidas las bebidas alcohólicas, también por ejemplo el escocés etiqueta negra.

La playa es muy atractiva pero, el mar en esa zona no es del agrado de todos. Se presenta demasiado movido y con oleaje permanente e importante.

La mayoría de los huéspedes prefiere el área de piscinas, las cuales son excelentes, muy bien mantenidas y con permanente servicio de bebidas.

Todas las noches el equipo de animación presenta un show diferente en el teatro. Los clientes se dan cita invariablemente a diario y las propuestas son de muy buen nivel.

Restaurantes temáticos para la cena

Al igual que el resto de los servicios gastronómicos, bares, tiendas, espectáculos, piscinas y demás, quienes se alojen en el Iberostar, tienen libre acceso al vecino Bahía Praia do Forte, el otro establecimiento cinco estrellas integrante del complejo. Para la cena, se pueden elegir los restaurantes temáticos de ambos hoteles. En nuestro caso, nos informaron que para una estadía de cinco noches como la nuestra, teníamos la opción de elegir tres cenas y el derecho a repetir de las tres, la que prefiriésemos.

Lamentablemente no fuimos muy bien asesorados y entonces la primera selección fue: una en el restaurante Do Lago, conocido como el "francés"; otra en el restaurante de playa "que se acondiciona para la noche" y otra en el Bahía (con transporte incluido) al Steak House.

Al menos para nosotros, a pesar de estar en un hotel de playa, la cena es un momento especial y no se nos pasa por la mente (como lamentablemente cada vez lo hace más gente) presentarnos en el restaurante en malla de baño, musculosa y romanitas (como le decimos nosotros a las ojotas o chancletas. Sí, somos antiguos). Salvo para el "francés" donde es obligatorio para los caballeros el pantalón largo, luego de pasar por la ducha, íbamos a cenar con calzado casual; bermudas o pantalón sport y camisa de manga corta o remera polo. Como contrapartida, esperamos un ámbito a tono con la expectativa del lugar seleccionado para alojarnos.

Si bien -en todos los casos-, la comida fue de una calidad superlativa, ni la atención ni la presentación de las mesas estuvieron a tono. Cenar junto al mar sofisticados platos, con un helado y espumoso brut y en la mejor compañía, al menos en mi caso, lo concibo con mantel en las mesas y servilletas de tela.

Hay momentos en los que el pretendido servicio cinco estrellas de estos establecimientos se da de bruces con la estandarización o masificación de la realidad y es allí donde muchas veces pasa -y en Brasil muy frecuentemente- que los funcionarios no están preparados para razonar con practicidad y satisfacer al cliente que, a pesar de ser uno de los miles que atienden al año, por la tarifa que paga, merece su consideración.

Defraudados como quedamos -salvo en el caso del restaurante francés que fue estupendo- con la presentación y nivel de atención de los otros dos restaurantes seleccionados, haciendo mención de ello, planteamos en atención al cliente la posibilidad de ir en la única noche que nos quedaba libre al restaurante bahiano, del cual habíamos recibido recomendaciones de otros huéspedes. La respuesta fue tajante "ustedes ya tuvieron sus tres cenas, lo único que pueden hacer es repetir una de las tres". Esta vez sin levantar la voz, colocamos una tarjeta personal sobre el escritorio y le recordamos a nuestra interlocutora la peripecia de la tarjeta magnética el día de llegada y nuestra formal disconformidad con el nivel de dos de los tres restaurantes utilizados. Para el final, con la mejor de nuestras expresiones le comentamos: "Tal vez, si pudiésemos ir a cenar esta noche al restaurante bahiano, nuestro próximo artículo periodístico se vería atenuado por su fina atención".

Entonces de inmediato escuchamos: "Tenemos lugar para hoy, en que horario le viene bien? ¿ a las 7, a las 8, a las 9 o a las 9.30?..." .

Al menos logramos empatar sobre la hora, dos a dos fue el resultado final de las cenas temáticas.

El mundo exterior

Queríamos conocer Imbassaí y Costa do Sauipe. Las únicas chances eran la de trasladarmos en taxi, pero nadie nos aseguraba que sin pagar una diaria, nos permitiesen visitar ambos complejos. Lo dejamos para otra vez.

Adonde sí fuimos fue al centro de Praia do Forte, donde además de una buena variedad de propuestas gastronómicas y comerciales, se encuentra el lugar de las tortugas, el Proyecto Tamar. Lo hicimos en un tour de medio día cuyo precio es de 30 reales por persona más la entrada que cuesta 24. Es interesante el lugar, vale la pena trasladarse y ver ese mundo diferente donde además hay otras especies marinas.Compartimos el video donde, aunque no lo crean, una tortuga nos sacó una carcajada...

 

Pero nos sobraron unas dos horas. Recomendamos para quienes quieran hacerlo, que se trasladen en taxi (puede costarles en total unos 30 reales más divididos entre los que quepan en el coche).

Próxima crónica: "San Pablo, el gigante hospitalario".

Portal de América

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