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Lunes, 18 Junio 2018 20:47

Argentina: La devaluación del peso ¿favorece o perjudica al turismo?

“El Ieral (Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana) de la Fundación Mediterránea realizó un estudio comparativo, que muestra que el fenómeno local se repite en países similares, aunque con otras cifras. Con datos a 2016, mientras en la Argentina salieron 10,5 millones de turistas sobre 44 millones de habitantes, lo que da una relación de uno cada cuatro, en Brasil esa proporción es de uno cada 25 y en Colombia, de uno cada 13…” La Nación.

 

 

 

 


por Luis Alejandro Rizzi, desde Buenos Aires

 

Formalmente la estimación del copete es correcta, pero encierra una distorsión y es que no computa la recurrencia, es decir las veces que una persona viaja más de una vez en un lapso, que generalmente es de un año calendario.

 

Miguel Acerenza trató este tema de las distorsiones estadísticas más de una vez.

 

Personalmente creo que las variaciones del tipo de cambio argentinas son síntomas de que la economía funciona mal, por eso las devaluaciones suelen ser ineficaces porque al poco tiempo los precios se acomodan al nuevo valor nominal del tipo de cambio y volvemos al mismo problema que teníamos antes de la devaluación.

 

Nuestras devaluaciones suelen ser estériles.

 

En esa línea de pensamiento la devaluación más bien perjudica ya que impacta negativamente en el valor del salario real, lo que lleva a una baja del gasto por parte de la gente y la culminación suelen ser recesiones de menor o mayor duración y de diferente profundidad.

 

Por el contrario, el nivel social de mayores ingresos serían “los favorecidos”, ya que esa variación de precios los afecta en mínima escala y por tanto su nivel de gasto personal se ve afectado en mucho menor grado.

 

Recuerdo que en una de nuestras recurrentes devaluaciones, esto lo cuento como anécdota, un agente me explicaba que lo que ocurría era que gente que viajaba cuatro o cinco veces al año en esas coyunturas viajaba solo tres o cuatro…

 

En el mercado de viajes esa disminución “coyuntural” puede llegar a ser de un 20/25% y donde más se nota es en el transporte aéreo que en la Argentina mide muy mal, en mi opinión, la magnitud de nuestro mercado.

 

Más de una vez hemos dicho en el PDA y en otros medios que el mercado del transporte aéreo está al alcance de solo tres deciles de los niveles de ingresos de la población argentina, lo que significa un mercado de no más de cinco millones de personas, un 10% de la población.

 

Con 30% de gente ubicada en situación de pobreza y otro 30 en líneas generales entre el decil 7 de ingresos hacia abajo, es muy difícil que haya mercado para el

transporte aéreo o que se pueda crear tráfico entre esos sectores de la población.

 

En ese sentido Latam ha limitado escalas y parecería que apunta a las que tiene mayor volumen tarifario, sin perjuicio del interrogante planteado en el medio sobre su continuidad en el cabotaje.

 

Muy reservadamente, días pasados, me decía una persona vinculada al mercado aéreo que Flybondi, pese a la irregularidad de sus servicios, tenía una participación del 7% del mercado y que el 75% de ese total, eran pasajeros  de Latam, Aerolíneas Argentinas o Austral, y en menor medida de Andes, que tendría a juicio de ese persona una clientela muy fiel, haciéndome un comentario muy personal, “…es muy parecida a lo que fue Austral en la época de Willy Reynal.”

 

No me animaría a decir ni a pronosticar que la devaluación favorecerá el turismo interno y el receptivo, por lo menos en el mediano plazo. Podría ser que en lo inmediato se note alguna variación positiva, pero no habría que tomarla –en caso que ocurra- como tendencia.

 

Días pasados el nuevo vicepresidente del Banco central  Gustavo Cañonero escribió en el diario La Nación que el tipo de cambio por si solo no cambia nada, el cambio debe ser estructural en el sistema económico, y este cambio aún no se advierte en la sociedad que no confía en que el gobierno tenga a esta altura de su mandato poder político para intentarlo. Recordemos que el año próximo es netamente electoral.

 

Cuando se aproximan tiempos de conflictividad social la política partidaria busca pescar la mayor cantidad de votos con promesas falaces que la gente utiliza para expresar su descontento con la política que cada vez mas demuestra su incapacidad para ir al meollo de las cuestiones, como lo dijo Ortega en su carta a un joven argentino estudiante de filosofía. Esto significa que para el común de la gente la política más que contribuir a solucionar cuestiones, las empeora.

 

Donde la devaluación podría impactar  rápidamente y también por un tiempo, es en el llamado comercio de frontera, pero ese comercio no es turismo.

 

La distorsión del tipo de cambio en Argentina es el efecto de un sistema económico infestado y sus variaciones no son curativas y a esta altura ni siquiera calman el dolor, agravan el padecimiento.

 

Por lo tanto la respuesta al título de mi nota es “NI”.

 

Portal de América