Martes, 11 Julio 2017 21:34

“La Revolución de los aviones”

“La impresión que una generación nueva produce, solo es por completo favorable cuando suscita estas dos cosas: esperanza y confianza. La juventud argentina que conozco me inspira -¿Por qué no decirlo?- más esperanza que confianza. ….Nada urge tanto Sud América como una  general estrangulación del énfasis. Hay que ir a las cosas, hay que ir a las cosas, sin más.” (José Ortega y Gasset. Carta a un joven argentino que estudia filosofía).

 

 

 

por Luis Alejandro Rizzi, desde Buenos Aires

 

El eslogan que sirve de título es una muestra de esta inveterada creencia argentina que nos hace creer que las cosas se hacen u ocurren con sólo anunciarlas con énfasis, por eso la famosa expresión de Ortega “Hay que ir a las cosas”.

 

Ir a las cosas es lo difícil, porque exige idoneidad, inteligencia, capacidad de liderazgo, sobre todo tener disposición para asumir obligaciones y culturalmente saber estar a la altura del tiempo, lo que significa tener ideas y entender lo que nos pasa  y lo que pasa en el mundo.

 

Es difícil explicar  o descubrir el significado de “la revolución de los aviones”, pero si hacemos memoria esa expresión  se origina en un discurso de campaña de Mauricio Macri cuando dijo “Esa Aerolíneas Argentinas que soñamos, tiene que tener objetivos superadores, tiene que ayudar a que vuelen el doble de argentinos por año”, según lo recuerda Ignacio Zuleta en su libro “Macri Confidencial”.

 

Una muestra de énfasis y romanticismo del tipo stendhaliano como imaginaria proyección de las perfecciones que imaginamos a una inexistente realidad.

 

Esa Aerolíneas Argentinas soñada en una expresión quimérica, utópica, que  se tradujo fantasiosamente en “La revolución de los aviones”.
En este punto me quiero detener, que llamaría la ingenuidad del inculto.

 

La idea perfecta, es noble, el razonamiento puro, si fuera posible, nos lleva a la perfección absoluta, lo que es incongruente con nuestra falible realidad humana, por eso las utopías, son eso, utopías.

 

Pero lo riesgoso es que si la expresión “la revolución de los aviones” es tomada al pie de la letra, cuando lleguemos al final de este gobierno en diciembre de 2019 veremos que solo se trató de una expresión enfática, dado que aunque todos los resultados hubieran mejorado, siempre estarían lejos de lo que se esperaba.

 

De lo que se trata no es de pensar en resultados extraordinarios, otra expresión muy vaga, dado que lo sustentable reposa en lo ordinario, en lo normal.

 

Lo que habría que convertir en extraordinario, siguiendo con esa línea de pensamiento, serian nuestros usos diarios, pero eso ya es otra historia.

 

Lo que debe hacer el gobierno y que sería tomado como una revolución real en el transporte aéreo, es sentar nuevas bases políticas y legales para facilitar  su desarrollo con seguridad jurídica, integrar nuestro mercado al regional y en especial con el uruguayo, establecer un nuevo modelo de gestión en Aerolíneas Argentinas/Austral integrando a su personal en la dirección  y poniendo el año 2018, como limite a la concesión de subsidios, eliminar el monopolio que ejerce Intercargo, suprimir las tasas de migraciones y aduana, en una primera etapa limitar el monto de la tasa de utilización de aeropuertos y en un plazo razonable eliminarla, podrían ser cinco años, e institucionalizar el cielo único latinoamericano que de hecho existe pero solo a favor de dos grupos empresarios, establecer una frontera única para el acceso y egreso de Latinoamérica, objetivo que se podría conseguir rápidamente con Uruguay y Chile para lograr el efecto contagio con el resto de los países.

 

Claro está, para lograr estos objetivos con el énfasis no alcanza.

 

Podemos seguir haciendo lo mismo con un poco más o menos de apertura, y como decía Julio Grondona, “poniendo estaba la gansa” que somos nosotros (….y nosotras).

 

La decadencia no se revierte gestionándola mejor como parece creer el gobierno.

 

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LUIS ALEJANDRO RIZZI

Argentino, residente en Buenos Aires, abogado, trabaja en su profesión asesorando empresas. Hizo secundaria en el Colegio Nacional de Buenos Aires y la carrera en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

Tiene cursos de post grado en Derecho Aeronáutico y Transporte Aéreo. Fue Gerente General de Aerolíneas Argentinas; hizo periodismo económico en Radio Mitre y Radio del Plata y escribió en diversos medios sobre temas económicos y cambiarios. Fue Profesor de Comercio Exterior en la Fundación Bank Boston. Ha dado charlas y dictado cursos en varias ciudades del interior argentino y participado en numerosos congresos y eventos en su país y en el exterior. Escribe sobre Transporte aéreo, política aérea y turística y política nacional e internacional.


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